
El mal estado del terreno de juego como consecuencia de la gran cantidad de lluvia caída en Sevilla provocó la suspensión del choque que debían disputar el Betis y el Barcelona B.
El árbitro del partido, Juan Martínez Munuera, del Comité Valenciano, saltó varias veces al césped para comprobar su estado y vio que el terreno estaba encharcado y que el balón no podía rodar prácticamente por ninguna zona, por lo que decidió, junto con los responsables de ambos clubes, que se aplazase el encuentro.
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